Bienvenidos a mi mundo. En el que ni yo me entiendo, en el que tengo mis problemas, como también mis locuras. Bienvenidos a lo que soy. Soy lo que lees.
jueves, 26 de julio de 2012
Estar sola...
Hay una razón por la que he dicho que estoy bien sola. No era porque pensase que sería mas feliz sola. Era porque pensaba que si amaba a alguien y se acababa... no podría superarlo. Es más fácil estar solo. Porque, ¿y si te das cuenta que necesitas amor?... ¿y luego no lo tienes? ¿Y si te gusta... y te apoyas en él? ¿Y si moldeas tu vida de ello y luego... se derrumba? ¿Puedes sobrevivir a esa clase de dolor?
lunes, 6 de febrero de 2012
Quizás algún día...
Pensar que hasta hace poco tiempo no me iba sin un "te quiero" tuyo. Recuerdo tus palabras, que tan fuerte me hacían y me ayudaban a seguir adelante. Recuerdo tu mirada... esa mirada penetrante que me miraba y por dentro me hacía zambullir en un juego encantador. Recuerdo tu fresca sonrisa... esa misma que me invitaba a recorrer todo tu cuerpo y dejar de ocultar a aquella persona que, raros días invento, para ser yo misma. Con vos era yo misma.
Recuerdo ese rostro. Tan bello, por cierto. Y esos ojos... verdes, grandes, que me hacían imaginar un espacio libre, donde podía correr y que nadie me podía hacer nada.
Me enredabas con tu juego de palabras, con tus filosóficas palabras. Cada vez que me narrabas una historia, me perdía en la primera frase... pensando en nuestro futuro. Ese futuro que jamás va a poder ser.
Y en este preciso momento, un eco me hace llegar tu voz... esa voz que me hacía estremecer de ternura. Me hacía feliz de tan sólo escucharla y poder sentirte cerca mío. Pero ahí esta el punto... No estabas tan cerca mío. Estabas a cientos de kilómetros. En un lugar muy lejano a mí. Y cada noche, las estrellas te hacían saber que yo estaba triste, nostálgica... por vos. Por no poder besarte, ni tocarte, ni siquiera poder abrazarte. Y una vez más, tu voz y tus palabras... Me hacían calmar, estar en paz. Y nuevamente entraba a tu juego. Ese juego que, por cierto, terminé perdiendo.
Día a día me ibas enredando... confundiendo. Pero, no obstante, mi pasión por vos seguía latente, como el corazón en el cuerpo.
Lo teníamos todo. Hasta que un día, vaya uno saber porque, acabó.
Ahora creo firmemente en esa famosa frase de la canción que dice "todo concluye al fin, todo puede escapar... todo tiene un final, todo termina". Y sí, lo nuestro terminó. Acabó el juego. Mi voz interior, burlona, me dijo "game over"... y caí. Caí en un mar de lágrimas, llorándote todos los días. Pensándote, soñandote, y pensándote nuevamente. No había un día que pasara, que yo no pensara en vos. En vos y en tu sonrisa. En vos y en tu mirada. En vos y en tu rostro. Me auto destruía sola. Y me iba convenciendo que, otra vez, las ilusiones me habían traicionado. Otra vez se burlaron de mí.
Hoy te vuelvo a recordar, como cada día de mi vida... y pensando que, quizás, algún día (que espero que sea muy pronto), mi mente, te deje en paz. Se pueda olvidar de vos, y de lo que alguna vez fuimos. Quizás algún día.
Recuerdo ese rostro. Tan bello, por cierto. Y esos ojos... verdes, grandes, que me hacían imaginar un espacio libre, donde podía correr y que nadie me podía hacer nada.
Me enredabas con tu juego de palabras, con tus filosóficas palabras. Cada vez que me narrabas una historia, me perdía en la primera frase... pensando en nuestro futuro. Ese futuro que jamás va a poder ser.
Y en este preciso momento, un eco me hace llegar tu voz... esa voz que me hacía estremecer de ternura. Me hacía feliz de tan sólo escucharla y poder sentirte cerca mío. Pero ahí esta el punto... No estabas tan cerca mío. Estabas a cientos de kilómetros. En un lugar muy lejano a mí. Y cada noche, las estrellas te hacían saber que yo estaba triste, nostálgica... por vos. Por no poder besarte, ni tocarte, ni siquiera poder abrazarte. Y una vez más, tu voz y tus palabras... Me hacían calmar, estar en paz. Y nuevamente entraba a tu juego. Ese juego que, por cierto, terminé perdiendo.
Día a día me ibas enredando... confundiendo. Pero, no obstante, mi pasión por vos seguía latente, como el corazón en el cuerpo.
Lo teníamos todo. Hasta que un día, vaya uno saber porque, acabó.
Ahora creo firmemente en esa famosa frase de la canción que dice "todo concluye al fin, todo puede escapar... todo tiene un final, todo termina". Y sí, lo nuestro terminó. Acabó el juego. Mi voz interior, burlona, me dijo "game over"... y caí. Caí en un mar de lágrimas, llorándote todos los días. Pensándote, soñandote, y pensándote nuevamente. No había un día que pasara, que yo no pensara en vos. En vos y en tu sonrisa. En vos y en tu mirada. En vos y en tu rostro. Me auto destruía sola. Y me iba convenciendo que, otra vez, las ilusiones me habían traicionado. Otra vez se burlaron de mí.
Hoy te vuelvo a recordar, como cada día de mi vida... y pensando que, quizás, algún día (que espero que sea muy pronto), mi mente, te deje en paz. Se pueda olvidar de vos, y de lo que alguna vez fuimos. Quizás algún día.
domingo, 8 de enero de 2012
ALGO ANDA MAL...
Muchas veces me pregunto porque soy así... Tan odiosa, tan irritable, tan malhumorada, tan contestadora. Odio esa parte de mi. Y creo que la gran mayoría, por no decir todos, también.
Por estas cosas son las grandes peleas que tengo con conocidos/amigos/familiares. Después de esas peleas, me siento en mi pieza, alejada de todos, y digo ¿por qué soy así? ¿por qué me comporto de esta manera?.
Y vuelvo a la idea, de que son los demás la que me ponen así. Quizás este en lo correcto, quizás no. Creo que es un 50% y 50%.
La sociedad no entiende a uno. No sabe por lo que pasa cada día. No sabe si tiene algún tipo de problema. No sabe como se siente. No sabe, para nada. O a lo mejor sí, pero no lo quiere entender.
Ya se que soy así... y quiero que sepan que no me gusta ser así, para nada. Miles de veces trato de cambiar, para mi y para los demás. Pero vuelvo siempre a lo mismo. Siempre caigo en lo mismo.
Algo anda mal, eso pasa. En realidad, son muchas cosas que jamás podrían ponerse en mi lugar y entenderme solamente por 5 minutos. No creo que podrían.
No saben como me siento por dentro, como estoy lastimada, como estoy destruída. Estoy sin ánimo, cansada de muchas cosas, con la autoestima por el suelo. No saben que "el que dirán" me afecta, y mucho. Me desanima, me tira completamente abajo, me deja allá abajo... tirada, como una pequeña pluma que no puede remontar vuelo. Soy una pequeña pluma... que necesita del viento (palabras lindas, aliento, ánimos) para poder salir volando y llegar a lo más alto, para no sentirme inferior a nadie.
Por estas cosas son las grandes peleas que tengo con conocidos/amigos/familiares. Después de esas peleas, me siento en mi pieza, alejada de todos, y digo ¿por qué soy así? ¿por qué me comporto de esta manera?.
Y vuelvo a la idea, de que son los demás la que me ponen así. Quizás este en lo correcto, quizás no. Creo que es un 50% y 50%.
La sociedad no entiende a uno. No sabe por lo que pasa cada día. No sabe si tiene algún tipo de problema. No sabe como se siente. No sabe, para nada. O a lo mejor sí, pero no lo quiere entender.
Ya se que soy así... y quiero que sepan que no me gusta ser así, para nada. Miles de veces trato de cambiar, para mi y para los demás. Pero vuelvo siempre a lo mismo. Siempre caigo en lo mismo.
Algo anda mal, eso pasa. En realidad, son muchas cosas que jamás podrían ponerse en mi lugar y entenderme solamente por 5 minutos. No creo que podrían.
No saben como me siento por dentro, como estoy lastimada, como estoy destruída. Estoy sin ánimo, cansada de muchas cosas, con la autoestima por el suelo. No saben que "el que dirán" me afecta, y mucho. Me desanima, me tira completamente abajo, me deja allá abajo... tirada, como una pequeña pluma que no puede remontar vuelo. Soy una pequeña pluma... que necesita del viento (palabras lindas, aliento, ánimos) para poder salir volando y llegar a lo más alto, para no sentirme inferior a nadie.
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